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Su condición de mulata en tiempos en que lo “afro” no existía como concepto fue traumática. Teresa era hija de una mujer blanca, ligeramente mezclada, y su padre negro. Entonces se sintió discriminada por los unos y los otros. Este hecho fue uno de los grandes motivos que marcó su vida. Los que conocieron a Teresa Martínez de Varela cuentan que era una mujer dinámica, locuaz, emprendedora y controvertida para su época. Fue una de las primeras mujeres que en Quibdó se alisó el cabello, de las primeras en usar peluca, se vistió a la moda europea, de las primeras en usar minifalda, de las primeras en participar en eventos de plaza pública para defender los derechos y la dignidad del pueblo chocoano ante la propuesta de desmembración por parte del gobierno del General Rojas Pinilla. Una mujer moderna y adelantada para su época. En su primera novela “Guerra y amor” fue publicada en 1947 y narra los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial. Fue publicada en 1947. En la primera pagina de ese libro podemos leer, Teresa hizo imprimir, de manera muy original lo siguiente: “¿Prólogo? mi libro Guerra y amor no tiene prólogo; el Génesis tampoco lo tuvo”. En 1983 publicó el interesante y bien documentado libro “Mi Cristo negro” en donde aborda la vida de Manuel Saturio Valencia, primer negro chocoano que llego a un cargo público en su tierra y condenado a la pena de muerte a manos de la minoría blanca dominante. Según Teresa el título de su obra se descompone así: “Mi” porque es su versión algo apasionada sobre el fusilamiento de Saturio. “Cristo” por como él fue calumniado, flagelado y sacrificado un viernes; “Negro” porque éste era el color de la piel de Manuel Saturio. Mi Cristo negro se volvió la obra de consulta obligada sobre Saturio. Los muchos detalles que relata, así como la investigación sobre la que descansa, explican buena parte de su atractivo. Aun así, el argumento juega un papel crucial: la inocencia de Saturio y la condena al racismo permiten erigir a un héroe sin reservas y crear una narrativa regional basada en la superación de un pasado oprobioso. En 1987 aparece la biografía de Diego Luis Córdoba, y en 1992, con el patrocinio del Grupo Niche, “El Papi Gamín”. Teresa Martínez de Varela formo parte de un grupo internacional con sede en Caracas, Venezuela, que se denominó Buró Central de Informaciones, quienes la inscriben en el libro de Mujeres Intelectuales de América.
Como dramaturga ha escrito el “Nueve de abril”, “Las fuerzas armadas” y “La madre fósil”, melodrama presentado en Quibdó. Y como si fuera poco, el tiempo le ha alcanzado para tomar los pinceles y producir al óleo cuadros sobre
En noviembre de 2009, su biógrafa Ursula Mena de Lozano, con la colaboración de el Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico, la Gobernación de Chocó, la Alcaldía Municipal de Quibdó y la Universidad Tecnológica del Chocó, publico “En honor a la verdad”, biografía y compilación poética de esta gran intelectual quibdoseña.
Úrsula Mena Lozano, biógrafa de Teresa Martínez de Varela
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